Home > "Toros" > Épica tarde la de Ferrera

Luis Fernando Loza Lepe

 

Fotos: Javier Hoyos

 

Llueva, truene o relampaguee; ahí estuvo Antonio Ferrera en el ruedo del Nuevo Progreso de Guadalajara para renovar sus credenciales de figura ante la afición tapatía que lo vio cortar tres orejas en su memorable actuación que incluyó, en su segundo, soportar un aguacero.

Con el abre plaza, Ferrera no espero nada, lo recibió de rodillas con el capote y encendió los confusos ánimos del coso, cuya concurrencia presentía que la lluvia aparecería de un momento a otro.

Antonio cuidó en la vara a “Virrey”, se trataba del toro con mejor presentación de la tarde, Ferrera volvió a iniciar de rodillas en la arena y cuajó la primer serie con muletazos que cimbraron la plaza.

Ferrera puso el listón alto a sus alternantes al regalar una de las faenas más completas que se ha visto en Guadalajara en los últimos años, clase, técnica, poderío, temple, manejo de los tiempos y hasta algo de gracia incluyó el platillo que firmó el español.

Media estocada en lo alto parecía insuficiente para finiquitar a “Virrey”, pero éste dobló y el público se entrego al espada que además atestiguó el homenaje del arrastre lento al ejemplar de Jaral de Peñas, dos orejas para el espada.

Su segundo saltó al ruedo ya con el aguacero encima, “Beato” colaboró para otra faena de entrega y solera de Ferrera que le cortó otra oreja, arrase lento de nueva cuenta para el burel de Antonio.

Previo, en el tercero del festejo, Andrés Roca Rey se paseó por la cintura a “Heredero”, el de Perú encendió el graderío, que en ese momento de la tarde aguantó la pertinaz llovizna para verle, con sus largos y templados muletazos.

Su espadazo no tuvo la mejor colocación y quizá por ello, el biombo solo concedió un apéndice, pese a que la concurrencia solicito ruidosamente el segundo.

En su segundo, Roca Rey se encontró con el único toro de Jaral de Peñas que no se prestó para nada importante, Andrés terminó por perseguirlo en el ruedo para despacharlo.

Y tras media hora de retraso en la que se rehabilitó el inundado ruedo, Joselito Adame cortó una oreja al quinto de la tarde, “Entrañable” dejó estar a José que hilvanó series de mucha valía en un palmo de terreno, mató recibiendo para que el público saltara de sus mojados asientos y avalara el trofeo concedido por la autoridad.

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