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Recordando a los grandes que no fueron campeones

A raíz de los comentarios que hemos hecho en nuestros últimos espacios, en el sentido de que durante las añoradas Vuelta de México y Vuelta de la Juventud, muchos de sus ganadores se volvieron ídolos (que no todos), también mencionamos a varios corredores que a pesar de no llegar a ser monarcas, se ganaron a la afición por sus actuaciones en las diversas etapas que tenía cada una de esas pruebas, que en algunas ocasiones, llegaron a disputar hasta 21 jornadas, a medida que crecieron.

 

Recordamos episodios que fueron memorables. Un ejemplo: durante la justa que ganó Salvador Esquivel, último campeón de una prueba por etapas representante de Jalisco, Odilón Rojas, el famoso “Chicharrín”, que comandaba a tres equipos: México, México Verde y FMC, se empeñó en que Bernardo Cólex repitiera como campeón, lo que no logró y se equivocó, porque el seleccionado más fuerte, sin lugar a dudas, era Felipe Enríquez, monarca de un año anterior y quien estaba preparado para repetir. Pero en una jornada plana, Enrique pinchó y Rojas ordenó que nadie se quedara a apoyarlo.

 

Vimos a Felipe, ciclista surgido de aquel equipo glorioso que tuvo la UNAM, pero seleccionado, perder tiempo mientras esperaba una rueda y luego, rodar por más de 10 kilómetros a 60 kph, hasta que se reagrupó en el pelotón. Fue una verdadera hazaña.

 

En otra ocasión, el duranguense Domingo González, quien era un formidable rodador y pasista, pero que no tenía facultades para la montaña, cerró la penúltima etapa, con meta en Cuernavaca, como líder, pero hablando en plata, no contaba con domésticos (coequiperos) que pudieran ayudarlo en ese terreno. Y eso hacía difícil la posibilidad de que cerrara la Vuelta como campeón, cuando le estaba la jornada de Cuernavaca a México, con la escalada de salida de la ciudad de la eterna primavera, hasta Tres Marías. Su posibilidad es que no perdiera mucho tiempo en esa subida y luego hacer un esfuerzo impresionante, ayudado por muchos, en el descenso hasta el D.F.

 

Pero… el sábado por la tarde, en el descanso tras la etapa, vimos a Domingo en los pasillos del hotel donde se hospedaban ciclistas y periodistas y le sugerimos que pactara con algunos buenos “todo terreno” para que le ayudaran en esa jornada final. De otra manera no iba a coronarse. Pero dijo que no, que creía en si mismo y que llegaría a México de acuerdo a sus probabilidades.

 

Conclusión, al llegar a Tres Marías, Domingo no sólo había perdido el liderato, sino que además tenía ya un atraso importante con varios corredores y en el D.F., no quedaba ni siquiera entre los 10 primeros.

 

Una más: en una de las Vueltas de la Juventud, corriendo como doméstico del gran Sabás Cervantes, único tres veces campeón, apareció Melesio Soto, quien jornada a jornada se escapaba y hacía fugas impresionantes, algunas veces coronando con la victoria parcial, pero llegada la montaña, se derrumbaba. Pero Melesio se caracterizó por su ímpetu y el pelotón de prensa lo apodó desde ese entonces como “Loco”. ra un formidable pasista.

 

Y como eso, muchos episodios brillantes que quedaron para la historia.

 

Y fíjense lo que son las cosas. Mario Gamboa, quien trabajó muchos años para el deporte y fue el miembro jurídico de la FMC que presidió el cachorro Guillermo Gutiérrez Martínez, dijo que estos episodios narrados fueron interesantes y que dan conocimiento de esa historia a las nuevas generaciones, lo que le agradecemos.

 

Y Mercedes Francisca Bahena, quien es la viuda de ese gran corredor que fue Agustín Alcántara, quien a su retiro se volvió en el técnico más exitoso del ciclismo mexicano, hasta su lamentable deceso en Ciego de Ávila, durante una Vuelta a Cuba, producto de un accidente cuando llevó a un seleccionado azteca y campeón de 1970 (Juventud), en plena madurez y éxito, me recordó que Agustín le confió que en ese triunfo en 70, mucha ayuda fue la que recibió de Manuel Vaquera, otro muy buen corredor a quien le decían “Vaquerita”, sobre todo en las etapas de montaña. Recordamos además, que Alcántara ha sido el único ganador de una prueba (etapa) “top” en Europa, durante el Tour del Porvenir, en Francia, que era para corredores aficionados (había separación de los profesionales en ese entonces), lo que demostraba su grandeza.

 

Con Agustín Alcántara compartí como periodista muchas pruebas internacionales que dieron fe de sus éxitos como técnico, entre otras, el segundo lugar de Rodolfo Vitela en la Vuelta a Cuba, brillando enormidades en la Gran Piedra, en Topes de Collantes y ganando la contra reloj individual de 40 kilómetros a Varadero; el campeonato panamericano de 4X100 kilómetros, donde estaban Ceferino “Risitas” Estrada, Paco Huerta, Heriberto Pulga” Díaz y Roberto Brito. Y Agustín siempre habló bien de Meche, de “Agustincito”, como llamaba a su hijo; de su hija, de quien decía, lo impulsaban a trabajar fuerte por el ciclismo mexicano.

 

Y otro amigo lector, Jorge Arturo Chable, me decía que entre esos grandes corredores mexicanos de varios capítulos narrados, escaparon a mi mente nombres como Radamés Treviño, Eduardo Graciano, Pedro Zamora, “Zamorita”, un bravo chiquito, pero terrible corredor como Tito Lugo, otro diminuto), el “Chente”, la Pulga Díaz, etc. Y a esto, pues debo decir que el amigo Chable se perdió algunas columnas iniciales de la serie, cuando hablamos de los grandes pisteros destacando Radamés), Zenobio Ruíz, José Luis “Ciro Peraloca” Téllez, José Mercado, Julio Munguía, Guillermo Mendoza, etc. Pero tiene razón en que no mencionamos a otros, como el “Charro” Oropeza, Guillermo Alejandre, Federico Angel y más, porque fueron miles de ciclistas a los que vimos en acción y es cierto, escapan a la memoria. Y gracias por el saludo de Luis Alfonso “Chanito” González Torres, de Ciudad del Carmen, Campeche, a quien enviamos un fuerte abrazo.

 

SPRINTS

Y además, nos falta por rememorar los ocurrido en la Ruta México, esa prueba que se realizó en lugar de la Vuelta de la Juventud, cuando Raúl González Rodríguez, “Don Galleto”, asumió el Instituto del Deporte, desapareciendo al CREA, llevando a Luigi Casola Pappi como director de la justa que es cierto, tuvo una rica participación internacional, tanto Europea como de América, pero muchos ases venían a “vacacionar” y rodaban unas cuantas etapas y siempre se favoreció a un corredor, al que descaradamente lo hacían alianzas fraudulentas para que alcanzase la corona…

 

Y habrá más, amigos nuestros…

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