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El tiempo pasa volando, dice un dicho y eso se comprueba cuando Meche Bahena, quien fue una seleccionada nacional de basquetbol, recordó en “Face”  que un 26 de febrero, pero hace ya 38 años, encontró trágico final quien fuera uno de los ciclistas y técnicos más destacados de nuestro país, como lo fue Agustín Alcántara, quien como pedalista fue completo, aunque su mayor calidad lo tuvo como pasista. Pero Agustín lo mismo lo hacía bien en descenso, que en contra el reloj y en montaña.

 

Alcántara era a la sazón, el técnico nacional de ciclismo. Tenía escaso un año de haberse bajado de la bicicleta y Fernando Franco Hidalgo, quien era presidente de una Federación Mexicana de Ciclismo de mayores logros en la historia, le dio la oportunidad de manejar al equipo. Y Alcántara supo aprovecharlo muy bien. Victorias en Panamericanos, Centroamericanos, en confrontaciones varias e iba hacia arriba.

 

Como corredor, destacó en Cuba, en Juegos Olímpicos (indispensable en ese entonces, la especialidad de 100 kilómetros contra reloj por equipos (donde formaba el cuarteto con Radamés Treviño, Adolfo Belmonte y Roberto Brito o Agustín Juárez), fue doméstico de lujo en la Vuelta de la Juventud (triunfos de Vitela y Juárez) y fue el primer latinoamericano y mexicano en ganar una etapa en el Tour del Porvenir en Francia, que era como el Tour de Francia, pero destinado a corredores amateurs, cuando aún existía la división.

 

Alcántara fue en calidad de técnico a la Vuelta de Cuba en ese triste 1979, llevando como delegado a Paco Huerta, otro gran corredor en su tiempo y con el “Mago” Ortiz como masajista. El mecánico era Mario quien tenía varios años en ese cargo en el CDOM. La prueba pasaba por Ciego de Avila, cuando el Jepp manejado por militares, para rebasar al grupo tomó parte del acotamiento del camino, agarrando tierra. Derrapó y se volcó. Alcántara se ubicaba atrás del asiento delantero derecho, trabándose con un pie dentro del roll bar, para no perder el equilibrio.

 

Los testigos señalaron que Mario y Huerta salieron volando en la volcadura, pero Alcántara se quedó trabado y el Jeep le cayó encima en la maroma. Le rompió las costillas, que le perforaron los pulmones. Con vida fue trasladado a un hospital en Ciego de Avila, lo mismo que Mario y Huerta. Pero en el caso de Agustín, el sangrado fue tal que llegó con una anemia fulminante y los esfuerzos médicos fueron infructuosos para salvarle la vida. Decían que Agustín les gritaba: “No me quiero morir… No me quiero morir”…

 

Huerta quedó con fractura cerebral, de la que tardó en recuperarse y estuvo casi un mes hospitalizado. Aún ahora tiene pequeñas secuelas de la lesión. Mario quedó con fractura de costillas, pero se recuperó y el Mago salió golpeado, pero fue el menos maltratado.

 

México se retiró de la prueba en señal de luto y Alcántara, muy querido en Cuba por las ocasiones que fue a competir allá, se volvió un ídolo. En el sitio del accidente levantaron un monumento en su memoria y a la fecha, Cuba realiza, año con año antes de su Vuelta, una carrera de tres a cinco días llamada “Memorial Agustín Alcántara”.

 

Recordar que, en la anterior ocasión al accidente, Alcántara llevó a un equipo donde el líder era Rodolfo Vitela, quien fue segundo general, a 44 segundos de Carlos Cadet, pero muy cerca de la corona. Y sorprendió a todos, cuando se llevó la etapa contra reloj, de 44 kilómetros, para llegar a Varadero, a promedio de 45 kph, pese al fortísimo viento de costado en los kilómetros finales. Esa ocasión viajaron también José Luis Castañeda, Paco Vázquez (ganaron etapas) y Ricardo Muciño, quien cayó en la segunda etapa, se fracturó una mano y no pudo seguir. A final de cuentas, hizo falta para lograr la corona.

Independientemente de su trayectoria deportiva, Alcántara fue un hombre de bien, buen amigo, trabajador exitoso, amante de su deporte, de su mujer, de su hijo. Y en México pocos le recordamos. La FMC no ha hecho nada para preservar su nombre, cuando en Cuba sigue siendo un ídolo y se le recuerda con cariño año tras año. ¡Lo que son las cosas!

 

SPRINTS

Cuando Agustín murió, la FMC de Franco decidió darle el cargo de técnico a Rodolfo Vitela y hasta lo envió a un curso a Polonia…

Pero cuando el flaco regresó, Franco había sido reemplazado en la FMC por Ángel Romero Llamas, el “Zapopan”, quien se inclinó por lo jalisquillo y tras pensar en ratificar a Vitela o en designar a Javier “Lagrimita” Saavedra para el puesto, se le ocurrió nombrar a otro flaco, Adolfo Belmonte para ocupar el cargo…

La verdad Belmonte no tuvo muchos éxitos y pasó sin pena ni gloria como técnico, aunque nadie puede negarle sus méritos como corredor…  

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