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Los pecados del ‘Piojo’

“El secreto de la sabiduría, el poder
y el conocimiento es la humildad”.

Ernest Hemingway.

Escribió alguna vez Agatha Cristie que “cuando no hay humildad, las personas se degradan”.
Por proceso natural de exposición de imagen, cualquier figura pública sufre un deterioro progresivo e inevitable. Y más en el caso de los entrenadores de una selección nacional, tan dependientes de los resultados y tan sujetas al escrutinio público.
Y todavía peor cuando este entrenador no tiene otro juez que lo que sale de su boca. A Miguel Herrera le está ocurriendo todo junto. Se ha vuelto rehén de sus palabras.
Sabedor que llevó a la Copa América una selección “B” de México y que ni siquiera lleva a los mejores de los que sobran, planteó mal la encrucijada pública entre ser optimista o vender ilusiones falsas, cuando aseguró que iban a Chile con “un equipo diseñado para llegar a la final”.
A esos errores verbales, hay que agregar su excesivo protagonismo, que lo ha convertido en un ordinario opina-todo, al estilo de Carmen Salinas en los espectáculos.
También ha aprovechado su privilegiada posición pública, la investidura de su cargo y el libertinaje que existe en las redes sociales, para aumentar su cuenta bancaria vendiendo 140 caracteres a través de sus tweets. Tener cientos de miles de seguidores lo convirtió en un platillo apetecible para el voraz apetito de los políticos sin escrúpulos, para comercializar tweets el mismo día de las elecciones, con lo cual violó no sólo la veda electoral (lo cual es un delito en el orden civil), sino también los códigos de ética de la FIFA y de la Federación Mexicana de Futbol.
En la posición del “Piojo” Herrera hay muchas posibilidades de ganar dinero, además de su sueldo. Pero no necesariamente todas se tienen que tomar, por simple voracidad. Hay que dejar pasar algunas y ser más selectivo. El dinero no es el fin de la vida.
Y al meterse en un problema electoral, aún estando en Brasil (y ahora en Chile), evidentemente cae en otro descuido: no está metido en el negocio, en lo que debe estar, en preparar mejor a la selección mexicana para evitar otro papelón como el de hace cuatro años en la Copa América.
El empate sin goles con Bolivia es un mal presagio. Pero hoy ante Chile o el viernes ante Ecuador hay posibilidad de revertir el ambiente pesimista que rodea a esta selección “B”.
Los que conviven más seguido con el “Piojo” dicen que está eligiendo a sus preferidos al momento de proporcionar información privilegiada; también dicen que el humo se le subió a la cabeza y que está asumiendo poses clásicas de una persona desubicada. Es una pena porque si algo distinguía al “Piojo” era su sencillez y apertura. Si el éxito lo cambió, qué pena por él porque cuando más alto subes, más duele la caída.
El “Piojo” Herrera tendrá que aprender algún día la sabiduría de esta frase de Marco Tulio Cicerón: “Cuanto más alto estemos situados, más humildes debemos ser”.

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