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‘El que no chilla, no mama’

“En la tardanza dicen que suele estar el peligro”.

Miguel de Cervantes.

Los argentinos suelen decir que “el que no chilla no mama”.
A los dirigentes de la UdeG se les fue el tiempo del reclamo. Es evidente que los árbitros influyeron para participar en el funeral de los Leones Negros. Les dejaron de marcar claros penales a favor y les señalaron otros muy dudosos (o de plano inexistentes) en contra.
Al Puebla, en este ultimo torneo, en 17 partidos, le marcaron seis penales a favor, tres anotados por Matías Alustiza y tres más cobrados por Luis Gabriel Rey. Y aún así, la UdeG tuvo el mismo porcentaje que el Puebla y todo se resolvió por la diferencia de goles.
Alberto Castellanos levantó la voz muy tarde. Tendría que haber convocado, por ahí de la fecha 10, a una rueda de prensa donde mostrara con videos bien editados y profesionales todas aquellas jugadas que estaban perjudicando a su equipo y beneficiando a los otros que peleaban por la salvación.
Hacerlo la semana previa al partido contra Cruz Azul ya era muy tardío. Es más; en ese juego ni necesitaban perjudicarlo porque ya no dependía de sí mismo conseguir la salvación. Bastó que el Puebla empatara en Torreon pára decretarse el final trágico de los Leones Negros.
Ni Castellanos, ni Raúl Padilla, ni los demás asesores de los Leones pensaron que la presión mediática podría surtir algún efecto positivo, mientras el equipo se dedicaba a hacer su parte en la cancha, tal como lo hizo.
Los errores en la contratación de Andrés Ríos, William Ferreira, Jair Barraza, Fernando Guerrero y sobre todo Juan Anangonó quedan para el análisis interno entre directive y cuerpo técnico. Esa ropa sucia se laqva en casa.
Tampoco sirve lo dicho por Decio de María, de que el arbitraje está mal para todos. Sí, está terrible desde hace años. Pero cuando quieren empinar a un equipo al precipicio, con acuerdo o sin acuerdo previo, lo empinan. Y eso pasó con la UdeG.
No gritaron a tiempo. Cuando un equipo pelea un descenso no se puede ser tan inocente ni tan bien pensado. Hay que creer en todo, en conspiraciones, en arreglos turbios o en mala intención porque eso les permite estar más alerta ante cualquier señal.
La UdeG no sería ni el primero ni el ultimo que, casi por decreto, se le anticipa un descenso en los lugares más oscuros de las malas intenciones.
Que les sirva la lección, muy dura para su afición, para que si regresan pronto al máximo circuito, extremen las precauciones para alertarse ante todo y para elegir major a sus refuerzos. En torneos cortos no te puedes equivocar en las contrataciones ni debes creer en las buenas intenciones de los que manejan al futbol mexicano.

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