Me parecía una frase propia para los narradores experimentados y con largo camino en el futbol mundial, utilizada para referirse a tal o cual jugador, por supuesto en su mayoría grandes “cracks”… a partir de hoy aplicable desde este espacio para el fenómeno del futbol mexicano conocido como “El Temo”.

Era Noviembre de 1994, todavía eran torneos largos, en la cancha del Jalisco entrevistamos a Leo Benhakker y ya hablaba de un atacante precoz al que daría minutos en su primer clásico nacional, era Cuauhtémoc, que ni más ni menos anotó de cabeza el 4-3 definitivo contra Chivas… el gol lo festejó Blanco abrazado del técnico holandés.

“¡Qué bien remata ese muchacho!”, dijo Juan Pablo Romero en su transmisión de Televisión de ese partido.

Después lo vimos fulminar a Brasil en la final de la Copa Oro del 94 y de la Copa Confederaciones del 99, “El Temo” ya era un jugador desequilibrante y confiable al ataque.

También lo vimos en Francia 98, cuando lo mandaron a jugar a Necaxa en una acción que parecía castigo y lo vimos llorar de rabia en octubre del 2000 cuando el trinitario Encil Elcock le destrozó la rodilla derecha y gran parte de su carrera en España.

Pero Cuauhtémoc fue un tipo de talento y coraje en la cancha y fuera de ella, en la Copa Libertadores del 2000 se animó a llamarles ‘narcotraficantes’ a los jugadores del América de Cali colombiano, en el juego de vuelta en Bogotá, tuvieron que escoltarlo, la afición local se lo quería comer vivo, y también uno que otro jugador caleño; la respuesta fueron tres goles del ‘10’ americanista en el ‘Campín’ y la eliminación de los Diablos Rojos colombianos.

Muchos fueron los episodios, no hay que olvidar su goles que nos llevaron a dos copas del mundo y todos sus desplantes en el terreno de juego, Blanco solo habrá uno en la historia del futbol mexicano.

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