El Santo

19 de Julio de 2017 En Los especiales Por Luis Diaz
El Santo

Nació en uno de los años más significativos para la República Mexicana en 1917. Niño por demás travieso, Rodolfo Guzmán Huerta siempre mostró una gran inclinación por los deportes como el futbol americano, el #jiujitsu y la lucha grecorromana, que finalmente llegó a su vida para mostrarle un camino de gloria.

 

Pese a la humildad de sus recursos, el matrimonio conformado por Don Jesús Guzmán Campuzano y doña Josefina Huerta dejó su natal Tulancingo, Hidalgo para instalarse en el popular pero peligroso barrio de Tepito en la Ciudad de México. El sitio que dotó de valentía al pequeño Rudy para formarlo en la voraz y exigente disciplina de la lucha libre.

 

Contrario a lo que muchos pudieran pensar el debut como luchador profesional bajo el nombre de Rudy Guzmán estuvo envuelto en las dificultades, las dudas y el fracaso, pese a que sus condiciones para el deporte del pancracio fueron indiscutibles. Cambiar la identidad por la de “Hombre Rojo” era la noble opción para un joven con voluntad de acero como él. Luchaba todos los días de la semana, sin importar la arena. Rodolfo Guzmán presentía que el ring le tenía deparada una agradable sorpresa.

 

“El Hombre Rojo” también siguió la triste estela de fracasos, al igual que el Murciélago II, pero el espíritu que no se rendiría era el de Rodolfo Guzmán Huerta. Llegó la década de los 40 y con ella un promotor de lucha clave en su carrera, Jesús Lomelí, quien le ofreció continuar, pero debía elegir de entre tres nombres tan contrastantes como el día y la noche: El Santo, El Diablo ó El Ángel. El muchacho guardó silencio por algunos segundos para comenzar a poner el cimiento a una legendaria carrera: El Santo fue su contundente respuesta.

 

El Santo conformó una explosiva pareja en el ring al lado de Gory Guerrero, se convirtieron en luchadores temibles para todos sus rivales. La confección de su equipo con esa hermosa máscara de plata sus condiciones confeccionadas y el apoyo total del público dotaron de una confianza absoluta al luchador.

 

Para 1952 y separado de Gory, El Santo conquistó uno de sus trofeos más preciados, la máscara de Black Shadow, Rodolfo Guzmán fue el ganador de la “lucha de luchas” por máscaras en la historia del pancracio nacional.

 

El Santo se erigió en un ídolo nacional gracias al público amante de la lucha libre. Incluso el universo cinematográfico de México le otorgó un lugar de privilegio al protagonizar un buen número de películas: Santo vs las Momias de Guanajuato, Santo vs las Mujeres Vampiro, cintas que en la actualidad son consideradas de culto nada menos que en Francia, país donde vio la luz por primera vez el Cine.

 

A pesar de la fama y el dinero, El Santo siempre se mantuvo como un luchador cercano a la gente, sencillo y amable. La base para que el público lo encumbrara como el ídolo más grande que haya dado la lucha libre en México.

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